Bancos, el enemigo #1

Opinión
 

No cabe duda de que quienes más se han lucrado, ganado a manos llenas en esta crisis generada por el Covid 19 en Colombia han sido los bancos y el sistema financiero. Muy en contraste con empresas, factorías y comercio de todo tamaño que se ha visto golpeado y hasta cerrado. Entre 150 mil y 200 mil personas ya han perdido su trabajo en plena pandemia, en buena medida por el ahogo en sus nóminas, según el propio Ministerio del Trabajo.
Pero, bueno, lo que sucede es que aquí pareciera aplicar por parte de los bancos el “yo me mando solo, es como yo quiera, piense, guste y gane”, “aquí no hay Presidente ni justicia ni Fuerza Militares ni Congreso –que a propósito ya no existe- sobre mí”. Eso es inaudito en pleno siglo XXI.  Creo que el comportamiento de nuestro sistema bancario ha sido ruín, por llamarlo lo más decentemente posible.

Recuerdan que hace poco el Presidente de Fabricato, salió a los medios a decir que no había accedido o no le habían aprobado la línea especial crediticia para pagar la nómina, la misma anunciada hace un mes por el Gobierno con bombos y platillos. Sí, Fabricato, una empresa insignia de Colombia, generadora de miles de puestos de trabajo, de enorme representatividad en la industria textil. Pero si eso le pasó a ella imagínese a los pequeños, medianos, famiempresas, profesionales y trabajadores independientes.  
No olviden que los bancos descontaron por el servicio a las personas que recibieron el subsidio solidario del Gobierno y la devolución del IVA social, les quitaron hasta  9.000 mil pesos por la transacción ¿a cuántos se les devolvieron?; pero no contentos con ello, la gran mayoría no congeló los interés de créditos de ningún tipo, ni siquiera los bajaron, hicieron fue un aplazamiento para no perder ni un peso, es decir, los trasfirieron en el tiempo. No se trata solamente de que sí cobraron intereses, si no que durante esos meses “de gracia” calcularán los intereses más la deuda e interés mes a mes y luego la cobrarán diferido en el mes donde se pague. Y eso que el Banco de la República les había bajado a ellos la tasa de interés, buscando que rebajarán al público. O sea, se dedicaron a ganar más en medio de la desgracia general.
Lo peor, no están prestando a nadie, ni con las líneas especiales promovidas por el Ejecutivo. Esto porque están tomando la plata que viene de Bancoldex y Finagro, que es mucha más barata y con largos períodos de gracia, para autopagarse créditos; o sea no entrega plata nueva a nadie si no que se cancelan ese crédito que se aprueba y se le dice a la gente que entonces ya no le debe a ellos sino a las líneas del Gobierno. No le dan plata si no un crédito que se pagan así mismos por anticipado con plata más barata, pero quien lo solicitó sí se queda con una nueva deuda de esa línea blanda de Bancoldex o Finagro, sin haber tocado un peso nuevo para poder pagar nómina, proveedores o comprar insumos para seguir produciendo o con el negocio abierto. Si eso no es un atraco vil ¿cómo se llama? Uno de los primeros en denunciar esto fue un senador Barguil, conservador, que ni es izquierdista, comunista o castrochavista, sino de la bancada de Gobierno.
Según el propio Barguil, en pleno inicio de crisis, igualmente, lo que hicieron los bancos fue subir tasas de interés para todos los créditos: libre inversión, consumo, hipotecario, tarjetas de crédito, pese a que el Emisor les había bajado la tasa buscando que ellos hicieron lo mismo a los ciudadanos y las empresas. Pero, por el contrario, algunos pasaron de tener tasas en marzo del 18% a tener en abril tasas de interés del 22 %, es decir, cuatro puntos más de interés en los créditos, el banco que menos las subió lo hizo un 0.69%. Ninguno las bajó.
Y sobre esto ni el Presidente Duque, ni el Ministro de Hacienda ni la junta directiva del Banco de la República, es más, ni siquiera los voceros del sector bancario han chistado nada públicamente, porque es totalmente cierto. Ahora, lo único que salen son comerciales con: “pensando en usted congelamos las tasas”. Todos cómplices de ese atropello contra los colombianos y buena parte del sector productivo nacional. Claro que ahora con cinismo seguramente pedirán que se aplique el delito de pánico económico o financiero y castigar a todo el que denuncie esa verdad de a puño. Pero lo cierto es que tal delito debería aplicárseles pero a los dueños, juntas y directivos bancarios, porque más pánico, zozobra, quiebra y muerte lenta a los sueños en un mejor futuro, que el que ellos aplican de forma calculada y milimétrica a los colombianos con su avaricia no existe. Los bancos parecieran hoy el enemigo público #1 en Colombia.

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